¡Cambiemos la definición de felicidad!

Según el diccionario de la Real Academia Española la felicidad es Estado del ánimo que se complace en la posesión de un bien
. Es absurdo negar que disponer de dinero te permite comprar cosas, vivir de una forma que te hace sentir mejor. Ser más feliz. Estoy convencido que «poseer bienes» no es el camino hacia la felicidad. Es el momento de reescribir su definición.
Vivimos momentos difíciles. Sólo hace falta levantarse y leer el periódico o ver las noticias en la televisión para confirmarlo. Estamos peor económicamente que hace dos años. Muchas personas han perdido su trabajo, nos han subido todos los impuestos existentes y han inventado algunos nuevos para cobrarnos. No es una crítica, no es política, es un hecho.
Pero justo ahora, cuando más delicada es la situación, es cuando veo a más personas reinventándose, que buscan cualquier excusa para reír, para vivir el momento, para ser feliz. Estamos aprendiendo a disfrutar de las pequeñas cosas.
Es una época de cambio y creo sinceramente que debemos replantearnos la definición de felicidad. No podemos vincularla a “poseer bienes”. No debemos porque no es real. ¿Qué os parecería algo así?
Felicidad
Estado del ánimo que se centra en disfrutar de los buenos momentos de la vida.
Yo soy feliz jugando con mi hija Ariadna, de 2 años y medio, en el parque o haciendo reír a Jana, la pequeña de 4 meses. Soy feliz tomando una cerveza bien fría en casa conversando con mi padre. Soy feliz pasando el día en la piscina municipal con unos amigos. Soy feliz.
¿Y tú necesitas grandes posesiones para ser feliz? ¿Cuál sería tu definición de felicidad?
Imagen cortesía de nubui con licencia Creative Commons.
Cómo mantengo mi bandeja de entrada a cero

¿Cuantos correos tienes ahora mismo en tu bandeja de entrada? ¿Un par? ¿Una decena? Yo, después de mucho tiempo peleándome con ella, he conseguido mantenerla vacía.
Es una lucha constante pero tiene muchos beneficios. Te permite focalizar, centrarte en lo que realmente requiere de tu atención, sin distracciones, sin tener que pasar mil veces por mensajes antiguos. A continuación os explicaré los puntos claves que me han permitido conseguirlo.
Un único centro de operaciones
Lo primero que hay que lograr es tener un campo base, único punto de entrada para todos los correos que recibes. Yo tengo varias cuentas de correos, algunas son de Gmail y otras no, pero todas están redirigidas a la principal, es la forma más rápida y efectiva de controlar todo los mensajes que me llegan. Simplemente con este pequeño cambio he ahorrado mucho tiempo.
Los filtros son la clave
Una vez unificada la bandeja de entrada toca clasificarlos, colocarlos a cada uno en su sitio y para esto no hay mejor forma que utilizando los sistemas de reglas o filtros que ofrecen las aplicaciones de correos. Con un buen conjunto de condiciones y acciones logro que a la carpeta de Recibidos sólo lleguen los correos que realmente requieren de mi atención.
Los filtros que tengo son de 2 tipos:
- Clasificadores:
Son los que sólo se encargan de etiquetar los correos que me llegan y me permiten ver de forma rápida de que trata un correo cuando llega la la bandeja de entrada. Así si llega un correo de un «tema caliente» lo identifico inmediatamente.Clasifico los mensajes de:- Proyectos
- Comunicados oficiales
- Cuentas de correos redirigidas
- Liberadores:
Al empezar a definir un filtro es importante tener claro si quieres solamente clasificar el correo (aplicarle una etiqueta) o si además quieres que no te molesten. Muchos mensajes que recibo sólo los leo al final del día o una vez a la semana, son correos de baja importancia que no quiero que me distraigan y para eso se inventó la acción «Omitir Recibidos (Archivarlo)».- Publicidad
- Blogs y Redes sociales
La gracia de todo esto es que cuando archivas un mensaje automáticamente el software de gestor de correos no te notificará su recepción. ¡Fuera interrupciones!
Con los correos de publicidad, también conocidos como «Spam consentido», me pasó algo muy curioso. Creé una regla que los etiquetaba, los archivaba y marcaba como leídos automáticamente. ¡Eran mensajes que no iba a leer nunca! Así acabé cancelando la subscripción de todos. Si recibís correos de este tipo, no lo dudéis y desregistraros.
Proceso de mejora continua
¿Y ya está? No, esto es el principio. Siempre habrá intrusos que se cuelan en tu bandeja y te obligarán a ir revisando los filtros que tienes o creando algunos nuevos pero la mayor parte del trabajo ya está hecho.
Así he conseguido yo eliminar el caos en mi bandeja de entrada. ¿Y tú? ¿Cuantos correos tienes ahora mismo en tu bandeja de entrada? ¿Un par? ¿Una decena?
Imagen cortesía de Digitalnative con licencia Creative Commons.


